20190205

Controlar un ataque de ansiedad



   Cómo controlar un ataque de ansiedad y aprender a relajarse



La ansiedad es básicamente una respuesta extrema del organismo ante situaciones consideradas amenazantes. Un mecanismo de defensa cuya función principal es movilizar al organismo para mantenerlo alerta y dispuesto a afrontar situaciones de riesgo.

Se caracteriza por una sensación de angustia o miedo generalizado que llega a provocar un aceleramiento cardíaco y de la respiración; incluso, taquicardias. Síntomas que se asemejan a los de un infarto. Así, la persona que los experimenta puede llegar a temer por su propia vida. Para que esto no pase, es fundamental saber identificar los síntomas de la ansiedad y aprender a relajarse ante este tipo de situaciones.



Síntomas de un ataque o crisis de ansiedad

El primer paso controlar la ansiedad es identificar los síntomas. Estos varían según la persona. Sin embargo, se considera que se está sufriendo un ataque o crisis de ansiedad cuando se presentan cuatro o más de los siguientes síntomas:


   -Sensación de miedo o angustia generalizada.
   -Palpitaciones fuertes.
   -Aceleración del ritmo cardíaco.
   -Taquicardias.
   -Sensación de ahogo con una respiración muy rápida.
   -Opresión en el pecho.
   -Sudoración.
   -Sofocos.
   -Sensación de entumecimiento u hormigueo.
   -Temblores.
   -Aumento de la temperatura corporal.
   -Sensación de irrealidad.
   -Temor a morir, a perder el control o el conocimiento.


Cómo actuar ante un ataque de ansiedad

Controlar una crisis de ansiedad no es nada fácil. Sin embargo, una vez identificados los síntomas se debe intentar no pensar que algo malo va a suceder. A continuación, os damos una serie de ejercicios y trucos que ayudan a controlar y remitir un episodio de ansiedad:

   1. Aprende a respirar

Cuando sufres un ataque de ansiedad, lo primero es volver a recuperar el control de tu respiración. Algo muy efectivo y fácil de aprender. Es importante que sea una respiración consciente y profunda, con inhalaciones y exhalaciones fuertes y lentas.

Respirar de forma consciente significa ser más consciente de la forma en que inhalas y exhalas. Es decir, observar la respiración y poner la atención en ella.

Realizar una respiración abdominal durante cinco minutos puede llevarnos a alcanzar un estado de relajación muy beneficioso para la salud. A continuación, te explicamos cómo hacerlo paso a paso:
Acostada o sentada coloca la mano sobre el abdomen.
Inhala aire lentamente por la nariz, llévalo lo más abajo posible hasta que sientas como tu abdomen se eleva.
Sostén el aire un momento y exhala lentamente todo el aire.

   2. Acepta el miedo y transfórmalo

El miedo es una emoción humana a la que no debemos temer. Intenta averiguar su origen. Es decir, a qué tienes miedo. No intentes luchar contra el pensamiento o sentimiento negativo. El primer paso es aceptarlo, saber qué está ahí y porqué se produce, no luchar contra él.

   3. Aprende a controlar los pensamientos negativos

Como acabamos de explicar, no hay que luchar contra los sentimientos negativos, algo que puede llevarnos a una mayor sensación de estrés. Los miedos no desaparecen de un día para otro, debemos aprender a manejarlos.

La ansiedad está directamente relacionada con el desarrollo de pensamientos negativos ante situaciones que se consideran amenazantes o desconocidas.

Lo primero es detectar cuáles son esos pensamientos negativos y observarlos cómo si fueses un espectador. A continuación, replantéate cuánto hay de verdad en ellos. Es muy común que la mente empiece a imaginar situaciones y consecuencias totalmente irreales. Elimínalas.

Plantéate que pasaría en el peor de los casos. Siempre teniendo en cuenta hechos reales, no suposiciones irrealistas y desmedidas fruto del miedo y la ansiedad.

Por último, intenta poner solución: ¿cómo puedo arreglar el problema?, ¿tiene solución? Si es así, adelante. Si no depende de ti, no dejes que la situación o pensamiento se apodere de ti.

   4. Mantén la mente y el cuerpo activos

Busca una actividad que te motive y te haga sentir bien contigo misma. Te ayudará a despejar la mente y relajarte.

Una alimentación natural llena de nutrientes, vitaminas y minerales ayuda al bienestar físico y emocional. También es recomendable tomar infusiones naturales que, además de ayudar a relajarte, depuran el organismo y evitan la retención de líquido, entre otros beneficios.

   5. Practica técnicas de relajación como yoga o mindfulness

Hacer ejercicio libera endorfinas. Según los expertos, el yoga tiene numerosos beneficios sobre la salud: ayuda a controlar la ansiedad, genera una sensación de calma y bienestary mejora la calidad del sueño, entre otros.

Por su parte, el mindfulness puede considerarse una filosofía de vida que incluye la practica de meditación. Muchas de las técnicas de relajación que propone esta práctica se basan en vivir el presente, extrayéndose los pensamientos negativos. Relajar la mente, disfrutar del momento presente y respirar de forma consciente.
                                                                                                       Fuente:www.hogarmania.com


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Mis refranes preferidas: 
"A camino largo, paso corto"
                             -Refranero español-
Mis frases preferibles: 
"El futuro es de los niños"
                             -ángelPläcentino-



ángelPläcentin

20181229

El coleccionista de insultos



Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes.

A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento, y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.

Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío.

Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:

Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.

Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.



                                                                                     Fuente:psicologia-estrategica.com



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Mis frases preferibles: 

Pensar es fácil, actuar es difícil, y poner los pensamientos de uno mismo en acción es lo más difícil del mundo"
                                                                                                                -Ghoethe-

 ángelPläcentin☼