20150216

Fumar enferma y mata





Fumar es aún peor de lo que imaginábamos

Según un nuevo estudio que publica el New England Journal of Medicine, se añaden cinco enfermedades mortales a las que ya se conocían vinculadas al tabaco

Antes de este estudio, se culpaba al tabaco de unas 500.000 muertes en Norteamérica vinculadas a 21 enfermedades incluidos 12 tipos de cáncer.

Los nuevos datos están basados en estudios realizados a un millón de personas, sobre las que se ha hecho un seguimiento durante 10 años. A las enfermedades ya conocidas vinculadas al tabaco (cáncer de pulmón, daños en las arterias, ataques al corazón, daño crónico en los pulmones y trombosis), los investigadores han encontrado un vínculo significativo del riesgo de infecciones, enfermedades del hígado, y afecciones intestinales causadas por un inadecuado flujo sanguíneo y un mal riego del corazón y los pulmones, que antes no se atribuían al tabaco.

Aunque los fumadores son bombardeados con mensajes sobre los peligros de fumar, los investigadores consideran que es importante que el público conozca que hay más riesgos de los que ya se conocían. En definitiva, peores noticias para los fumadores.

“La epidemia del tabaco continua, y es necesario evaluar cómo está robándonos como sociedad. Por eso tenemos que apoyar a las clínicas y a los políticos para que establezcan normas mas severas sobre salud pública”. Quien así habla es el doctor Brian D Carter, un epidemiólogo en la Sociedad Americana contra el cáncer y primer autor del estudio que aparece en el New England Journal of Medicine.

En un editorial publicado junto al artículo con los resultados de la investigación, el Doctor Graham A. Coplditz, de la Universidad de Washington en su escuela de Medicina en St Louis, dice que los resultados muestran cómo los funcionarios de salud norteamericanos han subestimado los efectos del tabaco en la salud pública. Dice que los fumadores, particularmente aquellos que dependen de Medicaid, no están recibiendo suficiente ayuda para dejarlo. 42 millones de norteamericanos fuman, el 15% de las mujeres y el 21% de los hombres, según datos del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades.



Una vez empiezas, es difícil dejarlo.
No hay razones físicas para comenzar a fumar. El cuerpo no necesita tabaco de la manera que necesita alimentos, agua, descanso y ejercicio. Y muchas de las sustancias químicas presentes en los cigarrillos, como la nicotina y el cianuro, son verdaderamente venenos que pueden matar en dosis suficientemente altas.

El cuerpo es inteligente. Se defiende cuando lo están intoxicando. Las personas que fuman por primera vez a menudo sienten dolor o ardor en la garganta y los pulmones, y algunos tienen náuseas o incluso vomitan las primeras veces que prueban el tabaco.




Las consecuencias de esta intoxicación suceden gradualmente. En el largo plazo, el hábito de fumar lleva a las personas a desarrollar problemas de salud como enfermedades cardíacas, derrame cerebral, enfisema (destrucción del tejido pulmonar) y muchos tipos de cáncer, incluidos cáncer de pulmón, garganta, estómago y vejiga. Las personas que fuman también tienen un mayor riesgo de infecciones como bronquitis y neumonía.


¿Qué es el humo secundario?

El humo secundario es el humo que exhalan las personas al fumar (conocido como humo primario) y el humo que se queda en el ambiente y sale del cigarrillo, puro o pipa (conocido como humo lateral).

Puede que parezca inofensivo, pero el humo secundario contiene miles de químicos -arsénico, amoníaco, cianuro de hidrógeno - muchos de los cuales han demostrado ser tóxicos o causar cáncer (se les conoce como carcinógenos). El humo secundario contiene concentraciones altas de muchos de estos químicos. De hecho, el humo secundario aumenta considerablemente el riesgo de una persona de padecer:
infecciones respiratorias (como bronquitis y neumonía)
asma (el humo secundario es un factor de riesgo en el desarrollo del asma y puede provocar ataques en quienes la padecen)
tos, dolor de garganta, estornudos, nariz acatarrada, cáncer, enfermedades coronarias.

El humo secundario no solamente afecta el futuro de las personas que lo respiran, sino que también puede causar problemas inmediatos, por ejemplo, la capacidad de una persona de hacer deporte o su capacidad de ser físicamente activo(a).



Fuentes: http://cadenaser.com, http://kidshealth.org, http://www.elmundo.es


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Falsas creencias sobre el tabaco:

1. La gente es libre de decidir si fuma o no

"Todos creemos que somos criaturas con completa libertad de decisión. Sin embargo, en el caso del tabaco, esta libertad queda trastornada por los anuncios y la adicción", señala los autores del ensayo, procedentes del Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York.

El texto resalta que el dinero que los fabricantes gastan en publicidad suele superar, con creces, las sumas invertidas para controlar el tabaquismo. Y añade que "la industria tabaquera se asegura de que haya suficiente nicotina en cada cigarrillo para mantener la adicción de las personas".

2. Todo el mundo sabe lo malo que es fumar

Muchas personas saben que el tabaco no es sano pero todavía quedan ciertos grupos desinformados. En China, por ejemplo, esta falta de conocimiento viene asociada con un alto índice de consumo.

Además, según los expertos, "relativamente pocas mujeres son conscientes de los peligros relacionados con su sexo, entre los que se encuentra el riesgo de padecer cáncer cervical, osteoporosis, menopausia temprana, abortos, embarazo ectópico -fuera del útero- e infertilidad.

3. Unos pocos cigarrillos al día no hacen daño

El cáncer de pulmón -explica el documento- sí guarda relación con la dosis; a más cigarrillos fumados, mayor riesgo de padecer este tipo de tumor. Sin embargo, otras enfermedades, como las cardiovasculares, no presentan esta característica y la probabilidad de sufrirlas aumenta aún consumiendo bajas cantidades (a partir de tres pitillos al día).

4. Los cigarrillos 'light' son menos dañinos

Los autores insisten en que esta clase de productos son tan peligrosos como el resto. Aunque las máquinas sí detectan niveles menores de nicotina y alquitrán, los autores insisten en que los consumidores fuman de una manera distinta a las máquinas, con lo que las cifras acaban siendo las mismas. De forma inconsciente, y para compensar los menores niveles, los consumidores fuman más cigarrillos, inhalan el humo más fuerte y profundamente, bloquean los orificios de ventilación.

5. Si quieres es fácil dejarlo

Es posible dejar de fumar pero no siempre es una tarea sencilla. El ensayo recalca la naturaleza adictiva de la nicotina y la asemeja con la de otras drogas como la heroína, la cocaína y el alcohol.

6. Los medicamentos específicos no funcionan

Las terapias sustutitivas de la nicotina -parches, chicles y comprimidos- y el bupropion -un antidepresivo- sí son eficaces a la hora de propiciar el cese del consumo, señalan los especialistas de Nueva York. La combinación de estos tratamientos con un apoyo psicológico suele resultar determinante.

7. Un fumador siempre será un fumador

El documento combate esta falsa creencia de manera rotunda: "Más de la mitad de los americanos que han fumado alguna vez ya lo ha dejado".

8. Los fumadores sólo pierden un par de años de vida

Las personas que fallecen a causa del tabaco pierden una media de 14 años de vida, matiza el artículo. "No fumar alarga la vida, incluidos los años libres de discapacidad, y comprime esta invalidez a un menor periodo de tiempo [...] Nunca es demasiado tarde para dejarlo, incluso las personas que lo abandonan tras décadas de consumo mejoran su salud y sus expectativas de vida", añade.

9. El tabaco ambiental no mata

Treinta minutos de exposición pasiva al humo de tabaco son suficientes para que el sistema circulatorio del no fumador se comporte de manera similar al de un consumidor, explican los expertos. Esta circunstancia aumenta el riesgo de sufrir, entre otras patologías, un trastorno cardiaco.

10. El tabaco es bueno para la economía

Los costes sociales del tabaco a largo plazo superan los beneficios, explican los autores del texto. Aseguran que si este producto desapareciese de la economía de EEUU, el dinero "se invertiría en otros bienes y servicios que generarían el suficiente empleo y actividad económica para reemplazar lo que podría haberse perdido de la industria tabaquera".

11. El problema del tabaco ya está solucionado

El trabajo aclara esta creencia errónea de forma tajante: "Globalmente, unos 1.300 millones de personas son fumadores -más que nunca en la historia- y, este siglo, más de 1.000 millones morirán de causas relacionadas con el tabaco, a no ser que se actue urgentemente a nivel local, nacional e internacional".

12. La industria ya no se dirige a los jóvenes

La mayor parte de los consumos se inician entre los 12 y los 17 años. Los fabricantes de cigarrillos son conscientes de ello y, por eso, continúan dirigiéndose a los más jóvenes. La presencia del tabaco en el cine o los materiales promocionales (camisetas, gorras) son dos de las vías empleadas para llegar a los más jóvenes, plantean los especialistas.

Mis frases preferibles: 

"La salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida"
                                                     -Bernard Le Bouvier de Fontenelle-


äma®

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