20131212

Nunca es tarde para empezar a correr


 

"Correr es liberarse y acabar con los nervios"

Entrevistamos a Ángel Cano, uno de los atletas veteranos más laureados de España. Va a cumplir 76 años pero vive ajeno a reumas y achaques, entrenando a diario, compitiendo en pruebas internacionales contra otros septuagenarios. Y ganando medallas.


De tobillos para arriba, un señor elegante. Son los pies los que le delatan. Llega a la cita trajeado pero calzando unas zapatillas deportivas de colores.
Ángel Cano nació en 1938 pero recorre cada semana más kilómetros que un veinteañero, y lo hace considerablemente más deprisa. A su espalda tiene más distancia de la que muchos caminarán jamás.
Hablamos con él pocos días después de su retorno de los mundiales de Brasil, donde ha vuelto a triunfar. Tercero en los 800 y en los 1.500 metros. Su piel luce igual que sus medallas, bronceada. Se mueve y se ríe como un chaval.

¿Cuándo empezaste a correr?
A los 48. Antes nunca había hecho deporte.

¿Y por qué?
Acababa de montar mi propia imprenta y tenía una intranquilidad a la que necesitaba dar salida. Me puse un pantalón de deporte y empecé a galopar por ahí. 

Ahora esa intranquilidad se llama estrés y se cura con pastillas...
Yo vi enseguida que correr me funcionaba, que el coco desviaba la atención del trabajo. Correr es liberarse, conocerse a uno mismo.

¿Cómo pasas de ser un anónimo corredor urbano a ganar medallas mundiales?
Primero carreras populares. Luego maratones: hice 20, también la de Nueva York, y gané una en Sevilla. Luego pasé a la pista. Los 800 metros se convirtieron en mi distancia y fui campeón de España en veteranos. También subcampeón de Europa y del mundo.  

¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?
Corro unos 50 kilómetros a la semana, en tiradas de 8 o 9 kilómetros. Tres días por semana voy al gimnasio, donde hago máquinas de cuádriceps, isquios y caja torácica. Además, todos los días hago pesas, abdominales y lumbares en mi casa.

¿No es demasiado para alguien de tu edad?
Ahora descanso un día por semana. Antes, cuando hacía maratones, corría a diario. Y no me cansaba nunca.

¿Por qué dejaste las maratones?
Ya no son para mí. En el entrenamiento hay que meterse muchos kilómetros y eso empezó a suponer demasiado castigo. Yo procuro divertirme. Ya viví mis maratones y las corrí todas con alegría.

¿Por qué vas tanto al gimnasio?
Es necesario si quieres evitar lesiones.

¿También recomiendas un calendario exigente como el tuyo?
Cada uno tiene su cuerpo y solo tú puedes darte cuenta. Solo tú puedes ver que sales a correr y no vas con esa lozanía de los días buenos. Eso es tu organismo pidiéndote que pares. Si pasan 2 o 3 días y no estás recuperado, descansa. Y aunque estés en forma, de vez en cuando es bueno estar un tiempo sin hacer nada. Así liberas la cabeza. No hay que obsesionarse. El mejor hombre es dueño de sí mismo y si estás dominado por algo, ya no eres tú. 

¿Cómo convencerías a alguien para que empiece a correr, aunque nunca haya hecho nada y tenga una cierta edad?
Primero le preguntaría por su vida laboral. Siempre responden que están demasiado cansados para correr. Y yo les digo: claro que llegas a casa cansado, ¡estaría bueno! Pero corriendo acabas con los nervios, que son una enfermedad muy difícil de curar. Y te digo correr porque ahí encontré yo mi punto de escape. Pero si me dices que tú lo encuentras jugando al pádel, pues fenomenal. Pero que el correr no te coma el coco.

¿Cómo hay que empezar a trotar?
Búscate tus huequitos para entrenar y alterna un poquitín el dichoso gimnasio para fortalecer. Al principio no te pongas ni distancia ni ritmo. Sal veinte minutos a tu trote. Y si el cuerpo te da más de sí, pues sigue un poco más. Y cuando te vayas sintiendo cómodo, corre más tiempo o corre más deprisa. Cambia de zapatillas cuando hayas hecho 1.500 o 2.000 kilómetros, elígelas livianas y con bastante amortiguación.

Una excusa habitual es no tener cerca lugares para correr…
Yo empecé por cualquier acera, pero hay que evitar el asfalto porque las articulaciones sufren. Siempre hay parques a los que ir, sendas, tierrecita bien dura... Pero tampoco te van a poner un parque enfrente de tu casa, tienes que buscarlo.

Otra excusa son las agujetas…
Eso no es un problema. Es falta de entrenamiento y es normal. Las agujetas no son una pachuchez. Pero haz siempre estiramientos, antes y después de galopar.  

¿Has tenido muchas lesiones?
Las justas. Una hernia inguinal, una rodilla derecha operada, algún pinchazo en el abductor… 

¿Sigues una dieta especial?
No me privo de nada. Como de todo y bebo un poquito, un vino en las comidas, si surge un whisky en una fiestecita… Pero sin cargar demasiado el estómago.

¿Qué opinas de los atletas que se dopan? 
Son tontos del haba. ¿Qué ganan con eso? Se están cargando su organismo y no se dan cuenta. No son dueños de sí mismos.

Aún no has sido campeón de Europa ni del mundo, ¿es una espinita clavada?
Claro. Me dicen que en las competiciones tendría que dosificar más, porque soy muy explosivo y desde el pistoletazo de salida voy a por todas. Cada uno corre como es. Conócete a ti mismo. Creo que me conozco. Y me gusta correr así. Ganar no me quita el sueño. Lo que me importa es seguir siendo yo.

En enero de 2014 cumples 76. ¿Hasta cuándo correrás?
Me encuentro tan cómodo que te diría que correré para siempre, pero lo decidirá mi cuerpo. Mientras las piernas me dejen, seguiré ahí. Es una droga que nunca se debería abandonar.
Fuente: ocu.org
* * *

Mis paradojas preferidas: 


Hoy en día la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido.

La confusión está clarísima.

S.O.S., cualquiera me da igual.

Si quieres percibir lo invisible, observa lo visible. 

Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero. (Santa Teresa de Jesús) 
El sexo tiene una cosa buena. Un hombre y una mujer están tan cerca que no alcanzan a verse los defectos.

Todos sentimos el deseo ardiente de hacer algo por los demás, mientras no nos pidan nada.

El mundo sería más feliz si todos los hombres estuvieran solteros y todas las mujeres casadas.

Si las guerras sirvieran para algo, debería de haber más guerras.

Cuando se te queda la mente en blanco lo ves todo negro.

A los violentos había que matarlos a palos.

Por regla general, las chicas malas suelen ser las que están más buenas.

Yo no trabajo, porque si trabajara no tendría tiempo para ganar dinero.

Hay tres tipos de personas, las que saben contar, y las que no.

No existen frases de seis palabras.

La locura es hereditaria. Se hereda de los hijos.

Seamos realistas. Busquemos lo imposible.

Daría mi mano derecha por ser ambidextro.

He pensado en suicidarme, pero no le veo futuro.

Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.

La razón se suele dar a los tontos, a los niños y a los locos. Que son los que la tienen.

A todos nos sobra valor para reconocer que somos unos cobardes.

Lo malo de la fama es: no ser famoso.

El dinero sólo sirve para todo. Pero nada más.

Sabemos que sólo vivimos una vez. Pero lo ignoramos.

Por ahorrar dinero, la gente está dispuesta a pagar lo que sea.

La confusión está clarísima.

Si dices la verdad, tarde o temprano te descubren.

Antes nos engañaban con mentiras, ahora con verdades.

La verdad absoluta no existe y esto es absolutamente cierto.

El que no ha ido al hipódromo, no sabe lo que se pierde.

Cuidado con la policía, está armada y anda suelta.

No soy un completo inútil, por lo menos sirvo de mal ejemplo.

Me gustaría alcanzar un alto cargo para dimitir inmediatamente.

Si no me agrada ser huérfano es por no darle un disgusto a mis padres.

No hay cosa más triste que gritar en voz baja.

Mis opiniones han cambiado, pero no el hecho de que estoy en lo correcto. (Ashleigh Brilliant)

Bebe para olvidar que el médico te ha prohibido beber.

Bebe para olvidarte de que eres alcohólico.

La muchacha inteligente frente a dos males elige el más rico.

Comúnmente es la Geografía de una muchacha la que determina su Historia.

Cuando un de los dos falte, me voy a ir a vivir a Miami. (Dijo el abuelo)

El que dice todo lo que piensa, piensa muy poco lo que dice.

El sabio no dice todo lo que piensa y piensa todo lo que dice.

Cuando no se piensa lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa.

El hombre es libre cuando empieza a decir que no.

A más dinero, menos amigos y más amistades.

El amor es un misterio, que importa sólo a dos. (Luz Casal)

Hay gentes que están deseando morir para que las escuchen. 

Con las propinas pretendemos quedar bien y siempre quedamos mal. 
Mis frases preferibles: 

Todos son locos, pero el que analiza su locura es llamado filósofo.
                                                                                    -Ambrose Bierce-

©Pläcentino

1 comentario:

Alba Sanchis dijo...

Sin duda, todo un ejemplo. Anima a empezar a correr a cualquier edad!