20120623

Fumar mata

Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.



Ya son nueve años sin fumar, y no me arrepiento de nada, soy otro. Ya no me levanto tosiendo, y apenas siento el cansancio constante que antes dominaba mi vida. Tampoco me rondan los resfriados continuos, ni las alergias agudas en Primavera.

Aunque yo, ya estaba concienciado de abandonar la nefasta práctica de fumar, no podía hacerlo, aún sabiendo de las cada vez más escalofriantes estadísticas de muertes y enfermedades derivadas de ello. La verdadera razón para que yo dejase definitivamente el tabaco, fue hace once años en un hospital de Madrid, durante una de esas escapadas a las escaleras de emergencia donde no se vigilaba demasiado y te podías echar uno. No estaba solo, había una serie de personas que tenían el mismo problema que yo, pero entre ellos había un medico  que explicaba a sus compañeros la gravedad del tabaco y los nefastos efectos sobre la persona. Lo vivía de cerca, contaba, y daba detalles de las horribles agonías que padecían los que morían por el tabaco. Él no fumaba, se encontraba allí charlando con sus compañeros, pero según contaba, había dejado el tabaco por  miedo, o mejor dicho, horrorizado por los múltiples casos de muertes que había presenciado por esta causa.

Encenderse un cigarrillo puede en ocasiones, significar  agarrarse a algo para controlar situaciones. Fumar de  vez en cuando es placentero, no nos engañemos, pero la adicción termina estropeando el disfrute del momento, convirtiendo este acto en algo obligatorio, incluso en momentos que para nada nos apetece hacerlo. Es ahí donde radica el verdadero problema, nos atrapa y nos domina. Ya no podemos escapar, es él quien manda, no nosotros, a no ser que nos concienciemos profundamente y decidamos vencerlo. No será fácil, pues ha conseguido hasta ahora llegar a formar parte de nuestro día a día, apareciendo de repente en cualquier estado de ánimo, ya sea de euforia o de tristeza. 

El que fuma, no se da cuenta, pero no tiene la misma sensibilidad en algunos de sus sentidos, especialmente en el gusto y en el olfato. Es este último el que más ha llegado a impresionarme. Yo empecé a fumar por no ser menos que mis compañeros, y solo tenía 12 años. Recuerdo que estaba más que prohibido en el centro donde estudiaba, debía de ser ese uno de los motivos, el reto a que no te pillen. Con los años, y con la información, me di cuenta de que no era nada bueno, pero estaba atrapado, y fueron en vano todos los intentos de dejarlo. 

     ¿Que ocurre cuando dejas de fumar?
                          Ver vídeo


Me sorprendo de mi en la actualidad, cuando entro en una tienda y percibo el más ligero de los olores que allí se encuentran, o cuando salgo a la calle  y comienzo a descifrar las diferentes plantas que hay en el entorno cercano. Realmente no lo sabía, pensaba que solo los perros eran capaces de seguir rastros por el olor. Ahora me explico porque el humo del tabaco es tan molesto para los que no fuman,  realmente huele mal y molesta, pero el que fuma no lo sabe, porque incluso se lo traga y lo introduce en sus pulmones.



Consejos para dejar de FUMAR

Decálogo de recomendaciones psicológicas

1.         Dejar de fumar es fácil, implica un esfuerzo pero es posible.
2.         Elige un día para hacerlo, posiblemente sea una de las   decisiones más acertadas de tu vida.
3.         Cuando decidas dejar de fumar, procura cuidar tu alimentación, practicar deporte, reducir tu estrés, etc., en definitiva: cuidarte. El síndrome de abstinencia desaparecerá.
4.         No anticipes efectos secundarios pasajeros (“¿y si engordo, sufro, no duermo, no disfruto?…”). 
5.         ¡¡Confía en ti mismo!! Si crees que lo puedes conseguir, será más fácil abandonarlo. 
6.         Piensa en lo mucho que mejorará tu calidad de vida, economía, aspecto físico (tu piel, tus dientes), olerás y respirarás mejor.
7.         Si dejas de fumar, con el tiempo se reducirá tu ansiedad.
8.         Dejar de fumar beneficiará tu salud y la de los que te rodean.

¿Cuál es el tratamiento para dejar de fumar?
§             Intervención psicológicala terapia psicológica te ayudará a aumentar tu “voluntad”para que lo logres.
§             Tratamiento farmacológicolos parches, pastillas o chicles de nicotina, ansiolíticos, etc., te ayudarán a reducir la ansiedad.

¿Por qué resulta tan difícil dejar de fumar?
§             La nicotina es la droga más adictiva. A corto plazo al fumar sentimos que nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social y resulta placentero: ¡Qué no te engañe!
§             Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental
§             Fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
§             Fumar puede favorecer el desarrollo del trastorno de pánico. Multiplica por 4 el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y por 13 el de sufrir trastorno de pánico.
§             El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física
§             El consumo de tabaco prolongado acorta la expectativa de vida en 10 años.
§             La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.
§             Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje
§             Como todo aprendizaje, requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.
§             Consiste en abandonar viejos hábitos y aprendera afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.
Fuente: Inicio 







CÁNCER DE PULMÓN.

El Cáncer mas letal y el mas evitable
Uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres se diagnosticarán de cáncer a lo largo de su vida.

El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer, siendo el tabaco la causa de la mayoría de estas muertes. Entre un 80% y un 90% de los casos de cáncer de pulmón tienen como responsable el tabaco. El perfil más común del paciente con cáncer de pulmón es un fumador de más de 15 años de evolución.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 55 y los 75 años, con un máximo entre los 65 y los 70, aunque también se han visto casos desde los 35-40 años de edad.

Este tipo de cáncer de pulmón representa de un 10-15% de todos los tumores malignos del pulmón. Son un tipo de tumores de crecimiento rápido, con gran tendencia a extenderse a otros órganos. Cuando se detecta es muy probable que tenga metátesis.

En sus etapas iniciales, cuando empieza a desarrollarse, el cáncer de pulmón no suele producir síntomas; los síntomas se presentan cuando el tumor empieza a crecer.

Prevención principal.

Debe dejar el tabaco. Es lo más importante que puede hacer usted para mejorar su salud. Y para que su enfermedad no empeore aún más.

Síntomas.

-Tos persistente/irritativa o dolor en el tórax que no desaparece y que puede ir acompañada de expectoración.
-Un silbido en la respiración , falta de aliento.
-Tos o esputos con sangre o mocos sanguinolentos.
-Ronquera o hinchazón en la cara y el cuello.
-Diseña o sensación de falta de aire.
-Tos o esputos con sangre o mocos sanguinolentos.
-Ronquera o hinchazón en la cara y el cuello.
-Disnea o sensación de falta de aire.







INFORMACIÓN ADICCIONAL

Componentes del cigarrillo




El tabaco, y el humo que desprende en su combustión, contienen más de 4.000 sustancias químicas, 400 de ellas muy tóxicas, unas 50 cancerígenas y 12 gases tóxicos. A continuación resumimos las principales de estas sustancias, pero el listado es interminable.









NICOTINA
Es una droga, que actúa como estimulante del sistema nervioso. Es la responsable de la adicción y la dependencia física. Se difunde rápidamente a todo el organismo. Contrae los vasos sanguíneos, obliga al corazón a trabajar más deprisa, aumenta la presión arterial, etc.

MONÓXIDO DE CARBONO
Es el componente más nocivo del cigarrillo, procedente de la combustión del tabaco con el papel. Es un gas tóxico que se adhiere a la hemoglobina de la sangre y hace disminuir la capacidad de ésta para abastecer al organismo de la cantidad de oxígeno que necesita. Responsable de enfermedades vasculares.

ALQUITRÁN
Es el principal agente cancerígeno contenido en el humo de tabaco.

GASES IRRITANTES
Está demostrada su relación directa con el cáncer de pulmón y otros tumores.

Son responsables de las toses, faringitis, catarros y bronquitis tan habituales en los fumadores. Actúan alterando los mecanismos defensivos del pulmón y favoreciendo las infecciones.

¿Y el humo del tabaco? ¿Cuál es el riesgo para los fumadores pasivos?

La mayoría de las sustancias tóxicas y gases irritantes se encuentran también en el humo del tabaco. Algunos de estos componentes, como el monóxido de carbono, proceden precisamente de la combustión con el papel, por tanto su concentración en el humo es mayor.

Durante la combustión del cigarro se producen dos corrientes de humo: la principal, inhalada por el fumador, y la lateral, que es aspirada por el fumador pasivo.

Esta última supone un 75% del total del humo y contiene componentes más dañinos que la corriente principal, puesto que procede de una combustión incompleta.

De esta forma los fumadores pasivos quedan expuestos a sustancias irritantes para los ojos y vías respiratorias (amoníaco, CO2, azufre…) y a unas 50 sustancias químicas cancerígenas entre orgánicas, inorgánicas (arsénico, cromo…) y radiactivas (polonio-210).

Los datos más recientes al respecto indican que:

La exposición durante una hora al aire contaminado por humo de tabaco (ACHT) equivale a fumarse tres cigarrillos.
En España:
El 12% de las personas que no fuman, se ven involuntariamente sometidas a respirar humo de tabaco hasta 8 horas al día.
El 40% de no fumadores se ven involuntariamente sometidos a respirar en ambientes cargados de humo al menos una hora al día.
Cada año mueren una media de 700 personas no fumadoras por enfermedades relacionadas con su condición de fumadores pasivos.
Los modernos sistemas de ventilación no son eficaces para limpiar estos ambientes, su capacidad de extracción suele ser baja.

Además conviene señalar que los no fumadores (comparados por ejemplo con ex-fumadores) sufren aún más esta exposición por la falta de habituación a estos componentes. Incluso en exposiciones de corta duración se observa la reducción de algunas funciones corporales (p.e. la capacidad pulmonar se reduce en un 8%), y en general se incrementa el riesgo de padecer/empeorar enfermedades respiratorias, coronarias y cerebro-vasculares.

Este riesgo es especialmente considerable en el caso de niños, pues la deshabituación y vulnerabilidad de su organismo ante estas sustancias es aún mayor. Los hijos de fumadores sufren más resfriados, bronquitis, infecciones de oído, y la tasa de asmáticos es mayor.

El dato es claro: los fumadores pasivos tienen entre un 25-30% de posibilidades de contraer enfermedades cardíacas y, en un porcentaje similar, de padecer cáncer de pulmón.


¡Así que ya sabes! Si no te has decidido a dejarlo, al menos respeta el derecho de los demás a no inhalar esas sustancias, y sobre todo, abstente de hacerlo en presencia de niños y embarazadas. Todos te lo agradecerán.


-äma-

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