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29 dic 2018

El coleccionista de insultos



Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes.

A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento, y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.

Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío.

Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:

Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.

Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.



                                                                                     Fuente:psicologia-estrategica.com



                                                                       * * * 


Mis imágenes preferidas: 




Mis frases preferibles: 

Pensar es fácil, actuar es difícil, y poner los pensamientos de uno mismo en acción es lo más difícil del mundo"
                                                                                                                -Ghoethe-

 ángelPläcentin☼

9 may 2018

El circulo del noventa y nueve


En un país muy muy lejano había un rey muy triste, el cual tenía un sirviente que se mostraba siempre pleno y feliz. Pero él tenía todas sus camisas de seda y esas cosas...



Todas las mañanas, cuando le llevaba su deseado desayuno, el sirviente lo despertaba tarareando alegres canciones de juglares. A veces, se pasaba la mañana silbando. Siempre había una sonrisa en su cara, y su actitud hacia la vida era serena, divertida y alegre.


Un día, el rey algo confuso lo mandó llamar y cuando estaba frente a él, le preguntó:

-Paje, ¿cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, Majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

-No hay ningún secreto, Alteza.

-No mientas. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome pasarlo pipa y al mismo tiempo atenderlo. Tengo a mi esposa y a mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, estamos vestidos y alimentados, y además Su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas que nos permiten darnos pequeños caprichos. ¿Cómo no estar feliz?

-Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey- Nadie puede ser feliz por esas razones ridículas que has dado.

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió tranquilamente de la habitación.

El rey estaba furioso, no conseguía explicarse cómo el paje vivía feliz así, vistiendo ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más listo de los sabios que trabajaban para él y le preguntó:

-¿Por qué él es feliz?

-Majestad, lo que sucede es que él está por fuera del círculo.



-¿Fuera del círculo? ¿Qué circulo ni que mierdas? ¿Y eso es lo que lo hace feliz?

-No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo: ¿estar en el círculo lo hace infeliz? ¿Y cómo salió de él?

-Es que nunca entró.

-¿Qué círculo es ese?

-El círculo del noventa y nueve.

-Verdaderamente no entiendo nada.

-La única manera para que entendiera sería mostrárselo con hechos. ¿Cómo? Haciendo entrar al paje en el círculo. Pero, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo. Aunque si le damos la oportunidad, posiblemente entrará por si mismo.

-¿Pero no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

-Si se dará cuenta, pero no lo podrá evitar.

-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos lo hará?

-Tal cual, Majestad. Si usted está dispuesto a perder un excelente sirviente para entender la estructura del círculo, lo haremos. Esta noche pasaré a buscarlo. Debe tener preparada una bolsa de cuero con noventa y nueve monedas de oro.

Así fue. El sabio fue a buscar al rey y juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. El sabio guardó en la bolsa un papel que decía: "Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no le cuentes a nadie cómo lo encontraste".

Cuando el paje salió por la mañana, el sabio y el rey lo estaban espiando. El sirviente leyó la nota) agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció. La apretó contra el pecho, miró hacia todos lados y cerró la puerta.

El rey y el sabio se acercaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa, dejando sólo una vela, y había vaciado el contenido de la bolsa. Sus ojos no podían creer lo que veían: ¡una montaña de monedas de oro! El paje las tocaba, las amontonaba y las alumbraba con la vela. Las juntaba y desparramaba, jugaba con ellas... Así, empezó a hacer pilas de diez monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres, cuatro, cinco pilas de diez... hasta que formó la última pila: ¡nueve monedas! Su mirada recorrió la mesa primero, luego el suelo y finalmente la bolsa.

"No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era mas baja. "Me robaron -gritó-, me robaron, ¡malditos! "Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas. Corrió los muebles, pero no encontró nada. Sobre la mesa como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había noventa y nueve monedas de oro. "Es mucho dinero -pensó- pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo. Cien es un número completo, pero noventa y nueve.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, tenía el ceño fruncido y los rasgos tensos, los ojos se veían pequeños y la boca mostraba un horrible rictus. El sirviente guardó las monedas y, mirando para todos lados con el fin de cerciorarse de que nadie lo viera, escondió la bolsa entre la leña. Tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar para comprar su moneda número cien? Hablaba solo en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla; después, quizás no necesitaría trabajar más. Con cien monedas de oro un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas de oro se puede vivir tranquilo. Si trabajaba y ahorraba, en once o doce años juntaría lo necesario. Hizo cuentas: sumando su salario y el de su esposa, reuniría el dinero en siete años. ¡Era demasiado tiempo! Pero, ¿para qué tanta ropa de invierno?, ¿para qué más de un par de zapatos? En cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio Volvieron al palacio.

El paje había entrado en el círculo del noventa y nueve. Durante los meses siguientes, continuó con sus planes de ahorro. Una mañana entró a la alcoba real golpeando las puertas y refunfuñando.


-¿Qué te pasa? -le preguntó el rey de buen modo.

-Nada -contestó el otro.

-No hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

-Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría Su Alteza, que fuera también su bufón y juglar?



No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.



Reflexión:




Muchos de nosotros hemos entrado en el círculo del noventa y nueve alguna vez: sentimos que nos falta algo para estar completos, y pensamos que sólo entonces podremos disfrutar de lo que tenemos. Como siempre algo "falta" parece que la felicidad deberá esperar hasta que todo esté completo... y entramos en un círculo en el que nunca podemos gozar de la vida.



Muchas veces pensamos que la satisfacción y el bienestar llegarán "cuando tenga un buen sueldo" o "una buena casa", "cuando me case", "cuando tenga un hijo", "cuando me jubile y tenga tiempo", cuando consiga tal o cual meta.. sin embargo el bienestar y la plenitud ha de venir de dentro, no desde fuera, y estar presente a lo largo de todo el camino de nuestra vida. Nos generamos insatisfacción y sufrimiento si nos centramos en añorar lo que nos falta y dejamos de disfrutar de lo que si tenemos.


Esta es la trampa del círculo: no entendemos que con 99 podemos ser felices, podemos sentirnos plenos a lo largo del camino, si nos centramos en esa moneda que creemos que falta y dejamos de valorar lo que tenemos nunca estaremos "completos" siempre nos faltará algo. 


Mis frases preferibles: 

No dejemos de disfrutar de lo que tenemos por añorar lo que creemos que nos falta.


 ángelPläcentin☼

5 ene 2018

Las tres llaves de la harmonía


Se ha escrito mucho sobre la felicidad. Desde el principo de la civilización que se habla de ella como un estado ideal del ser y del estar. Son muchas las fórmulas, recetas e instrucciones que se dan y se publican a diario para llegar a esa especie de paraíso terrenal en que uno es feliz y no siente nada más que "en positivo". Existe toda una industria dentro del llamado "crecimiento personal" que gira alrededor de esa idea. Lo que debes hacer es aplicar unas reglas y métodos: entonces serás feliz. Si no lo consigues, será que te falta "disciplina": necesitas leer y practicar más. Desde ese lugar, las frustraciones suelen ser tan numerosas como los intentos.

En realidad, la felicidad auténtica no se consigue desde la obligación, el esfuerzo y la disciplina. Si así fuera, estaríamos hablando de una felicidad impostada, rígida y temerosa que poco tiene que ver con ella.

La felicidad tampoco es un estado de euforia o exaltación. Yo no consigo la felicidad cuando mi equipo marca un gol o cuando por fin, me toca la lotería. Por supuesto que estaré contento, ¡es una gran noticia!... Tanto en la euforia como en la exaltación, el ingrediente emocional principal es la alegría. Pero no es una alegría pura. A nivel emocional, en estos casos la alegría puede mezclarse con otras tres emociones: la agresión ("¡¡¡por fin tengo lo que quería!!!", "¡¡¿¿por qué tuvo que costarme tanto??!!"); el miedo (me pongo nervioso, no sé qué hacer y me aguanto la alegría que siento, no sea que me la quiten); o con la tristeza (por todas las veces e intentos en que no obtuve lo que quería). Más allá de estos supuestos, la felicidad es otra cosa. La felicidad tiene más que ver con un estado de alegría pura (sin mezclas), y tranquilidad.

¿Qué tiene que suceder para sentirnos alegres y tranquilos?, ¿qué nos produce una alegría que se asienta y nos aporta tranquilidad y bienestar?...

Sabemos que a nivel de relación humana, lo que profundamente nos mueve en la vida son los instintos. Durante millones de años de evolución, lo que sustenta la vida es el instinto. Sin él no estaríamos aquí.

A nivel de proceso evolutivo, la alegría es la emoción que sentimos cuando se satisfacen nuestras necesidades instintivas. Sin satisfaccion no hay alegría, y mucho menos felicidad. Cuando esas necesidades no son satisfechas, durante nuestro crecimiento acumulamos en nuestro cuerpo emociones como el miedo, la rabia y la tristeza básicamente, sobre todo cuando no tenemos más remedio que vivirlas en soledad. Si estas emociones pudieran ser acompañadas se transformarían en la tranquilidad que nos permitiría desarrollarnos con garantías saludables. Según las respuestas que recibimos en cada una de nuestras necesidades instintivas, construimos nuestra personalidad. Si básicamente vamos sintiendo que nuestras necesidades son atendidas y cubiertas, o aunque sean frustradas nos acompañan en nuestra frustración, nos iremos vinculando positivamente a las personas, y dentro de nosotros se irá asentando una alegría y una tranquilidad que nos permite vivir la vida en plenitud. Ahí residen los cimientos de la posible felicidad.

En nuestra sociedad, a menudo buscamos la felicidad en la consecución de objetivos, en tener y poseer como prioridad. Es cierto que alguna satisfacción nos da, pero en realidad eso no da sentido a nuestra vida. Tener y alcanzar objetivos es parte de esa felicidad, que no será consistente si no tiene la base del ser en cuanto a cómo nos relacionamos con nosotros mismos y desde ahí con los demás.

La felicidad, en realidad no hay que ir a ningún lugar a buscarla, está dentro de nosotros. Pero... ¿cómo tenemos nuestro corazón?... ¿cómo está, cómo se siente?... Si entramos en él empezaremos a sentir sus heridas. Tras las heridas está él. Quizás un poco magullado, pero en su sitio, palpitando.

Por qué es tan complicada la relación humana???... Creo que es una pregunta crucial para empezar a ver qué tiene el ser humano dentro para que la relación humana esté como está hoy en día. La respuesta a esa pregunta es responsabilidad de cada uno encontrarla para ver qué hace con ello. Personalmente, si alguna respuesta puedo dar, sería con la siguiente pregunta: ¿cómo ha sido nuestra relación humana desde que somos concebidos hasta nuestros días para que sea tan complicada?...

Desde las experiencias de cada uno, cada cual ha construido un filtro desde donde ve la realidad: más o menos limpio, o más o menos sucio. Cada uno tiene su filtro. Desde ahí se ve a sí mismo y a los otros. El camino hacia la felicidad tiene que ver con la relacion que tenemos con los otros, A partir de ahí veremos lo que tenemos dentro, y a partir de ahí tendremos la posibilidad de transformar lo que tenemos. Si solo queremos ver la luz del sol nos estaremos mintiendo flagrantemente porque la vida no solo está hecha de sol y de luz. En la vida también hay días lluviosos y nublados. Y a veces nieva. A veces hace un viento terrible. Y a veces incluso la luz del sol nos ciega. La vida está hecha de todo eso y más. A mi modo de ver, la felicidad consiste, una vez vamos madurando, aprendiendo y obteniendo lo que necesitamos, en saber mantenernos enteros en todas las circunstancias. No hay recetas, fórmulas, ni instrucciones. Tan solo personas y experiencias que nos enseñan y nos muestran quienes y cómo somos.

Erich Fromm decía que la mayoría de los seres humanos fingen ser felices, porque si no lo son, parece que sean unos fracasados. A continuación añade que en la vida, lo más importante no es ser feliz. En la vida, lo más importante, es estar vivo. Al fin y al cabo, de eso se trata: de estar vivo con todo lo que la vida significa.

                                                                                                                             -Albert Mena-

* * *

Mis cuentos preferidos:

LAS LLAVES DE LA FELICIDAD

En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.

Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.

-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.

-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.

-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.

-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.

-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.

-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.

-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:

-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar...

-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.

-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.




Mis frases preferibles:


La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en harmonía

                                                                                                 -Gandhi-





ángelPläcentin☼

5 dic 2017

El auto-respeto



A la mayoría de nosotros nos han transmitido desde muy pequeños la importancia de tratar con respeto a las demás personas y a nuestro entorno. Desgraciadamente, el cultivo del auto-respeto no ha recibido tanta atención. 

Respetarse a uno mismo es atender y satisfacer las propias necesidades y valores y expresar y manejar de forma conveniente sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse.
Aunque esta habilidad resulta básica para nuestro bienestar, a menudo vivimos dándole la espalda. Muchas personas guían su conducta según lo que los demás esperan de ellas, sin pararse a pensar en lo que ellas realmente necesitan. Este patrón hace que a menudo conozcamos a personas que han tomado decisiones vitales importantes teniendo en cuenta solamente el exterior, de forma que acallan lo que llevan dentro, lo que realmente son: escogen carrera según el anhelo de sus padres, deciden tener hijos porque a sus parejas les hace ilusión, e invierten muchas horas de sus vidas en actividades que no les hacen felices sencillamente porque es “lo que toca hacer”, lo que creen que se espera de ellos. 

Mantener esta actitud de forma prolongada en el tiempo suele provocar problemas emocionales a largo plazo debido a una sencilla razón: las necesidades reales se pueden acallar momentáneamente, pero es imposible silenciarlas para siempre. 

A menudo, la negación continuada de la propia satisfacción acaba saliendo a flote al cabo de los años en forma de un cansancio o insatisfacción difusos: uno tiene la sensación de que las cosas no acaban de ir bien, se siente como alienado de sí mismo. Esta sensación, aunque inicialmente desagradable, es extremadamente valiosa debido a que es la herramienta que usa nuestro interior para alertarnos de que llevamos algún tiempo “desconectados”. La metáfora del enchufe y la bombilla nos puede ser útil para comprender esto: cuando actuamos en consonancia con lo que realmente somos brillamos como si fuésemos una bombilla conectada a la red eléctrica. Sin embargo, cuando nos dejamos de escuchar a nosotros mismos y vivimos nuestra vida sólo teniendo en cuenta el exterior esta conexión se rompe: al igual que la bombilla, poco a poco nos vamos apagando y nuestra energía disminuye. 

Como ocurre con el respeto hacia los demás, el auto-respeto no es algo estático que se tiene o no se tiene, sino más bien se trata de una habilidad que podemos cultivar a lo largo de nuestras vidas. 

El primer paso es observarte y preguntarte si estás viviendo tu vida como realmente deseas, si tienes en cuenta tus necesidades a la hora de decidir cómo manejar tus asuntos y si actúas según tus propios valores en tu día a día. 

Respondiendo con sinceridad estas cuestiones podrás ser consciente de si en este momento de tu vida te estás respetando plenamente o no: este es el primer paso para la mejoría. Si te das cuenta de que no es así no te preocupes, ahora tienes la oportunidad de hacer que esto cambie. 

Intenta clarificar los valores que guían actualmente tu vida y replantéate su importancia: ¿realmente crees en ellos? ¿son importantes para ti? ¿hay otros valores que sean importantes que no estés teniendo en cuenta? Puedes ayudarte de lápiz y papel para organizar tus ideas. Seguramente acabarás tomando consciencia de algunas de tus necesidades actuales a las que actualmente no prestas mucha atención, a la vez que descubrirás que estás invirtiendo tus recursos en cosas o actividades que quizá no son tan importantes para ti. 

Una vez hecho este proceso la solución es fácil: intenta quitar tiempo y energía a lo que no te resulta importante en realidad e inviértelo en dirigir tu vida hacia donde realmente quieres. Haciendo esto comprobarás como poco a poco empiezas a brillar con más fuerza. 
Respetarse a uno mismo es, en definitiva, darse la oportunidad de ser feliz. Es tomar las riendas de la propia existencia y trabajar día a día para mantenerse conectado con lo que uno realmente es pese al incesante ruido exterior

*** 


Mis cuentos educativos


El espejo chino

Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine.

Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.

Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas.

La mujer le dio el espejo y le dijo:

-Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.

La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

-No tienes de qué preocuparte, es una vieja.









*** 


Verdades verdaderas


La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna.

La política se diferencia de la alpargata en que da lo mismo la izquierda que la derecha.

Lo importante no es ganar. Lo que importa es competir, sin perder ni empatar.

La verdad no es lo que importa... ¡Sino tener razón!

El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque ya tiene pensado a quien echarle la culpa.

Ríase sólo y el mundo pensará que usted es un idiota.

Si no puedes convencerlos, confúndelos.
No te metas en el mundo de las drogas... somos muchos y hay muy poca.
Toda cuestión tiene dos puntos de vista: el equivocado y el nuestro.
Soy vegetariano, por eso fumo marihuana.
Colabore con la policía: péguese sólo.
La psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón
El amor eterno dura aproximadamente 3 meses.
No te metas en el mundo de las drogas, ya somos muchos y hay muy poca.
Todo tiempo pasado, fue anterior.
Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.
El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer, se le desarrollen ambas condiciones.
Los honestos son inadaptados sociales.
El que quiera celeste, que mezcle azul y blanco.
La esclavitud no se abolió, se cambió a 8 hrs. diarias.
Si la montaña viene hacia ti, ¡corre!, es un derrumbe.
Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.
No soy un completo inútil, por lo menos sirvo de mal ejemplo.
La droga te vuelve brrutto.
Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.
Errar es humano, pero echarle la culpa a otro, es más humano todavía.
El que nace pa' tamal, nunca ta' bien.
Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe.
Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto.
Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.
El dinero no hace la felicidad, la compra hecha.
Una mujer me arrastró a la bebida, y nunca tuve la cortesía de darle las gracias.
La inteligencia me persigue, pero yo soy más rápido.
Huye de las tentaciones, despacio, para que puedan alcanzarte.
La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto.
Hay un mundo mejor, pero es carísimo.
Ningún tonto se queja de serlo, no les debe ir tan mal.
La mujer que no tiene suerte con los hombres, no sabe la suerte que tiene.
No hay mujer fea, sólo belleza rara.
La pereza es la madre de todos los vicios, y como madre, hay que respetarla.
En cada madre hay una suegra en potencia.
Lo importante es el dinero, la salud va y viene.
Trabajar nunca mató a nadie, pero, ¿para qué arriesgarse?
No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.
Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados.
El alcohol mata lentamente, no importa, no tengo prisa.
La confusión está clarísima.
Mátate estudiando, y serás un cadáver culto.
Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse.
Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: "Tire y Empuje".
¿Para qué tomar y manejar, si puedes fumar y volar?
Dios mío, dame paciencia, pero damela, ¡YA!
De cada diez personas que miran televisión, cinco son la mitad.
Si estudiar es un camino, copiarse es un atajo.
Si para ser grande hay que estudiar, que estudien los enanos.
He leído tanto sobre los perjuicios del alcohol que resolví dejar de leer.
Si una piscina es honda, el mar será Toyota.
Si existe un más allá, habrá un menos acá.
Mi mamá es una rata: Mickey Mouse.
No pises la hierba, fúmatela.
Soy virgen, lo juro por mis hijos.


Mis frases preferibles: 

“Dentro de un pensamiento diferente debe haber un respeto mutuo” 

                                                                                                    


ángelPläcentin☼

10 ago 2016

Busca en tu interior



Había una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, melocotoneros, ciruelos, almendros, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. 



Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. 

El pobre tenía un problema: "No sabía quién era." 

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. "¿Ves que fácil es?" 

No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves que bellas son?" 

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. 

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: - No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: "No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior." 

Y dicho esto, el búho desapareció. 

¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? 

¿Conocerme...? Se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió... 

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. 

Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión "Cúmplela". 

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. 

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. 

Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz. 

Yo me pregunto al ver a mí alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer? 

¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? 

¿Cuántos naranjos que no saben florecer? 

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar... 




* * * 

Mis Curiosidades

¿QUÉ ES EL NÚMERO QUE ESTÁ DEBAJO DE LAS BOTELLAS DE PLÁSTICO?


Las botellas y los envases de plástico tienen por debajo un número específico: indica la cantidad de veces que se puede reutilizar el envase. En efecto, a pesar de que es un número que se escapa a la vista de la mayoría, en realidad es muy importante para la seguridad y la salud de los que utilizan estas botellas. Específicamente, también indica el tipo de material con el que está hecho el envase.



Así que las botellas que tienen el número 01 son las que están hechas en tereftalato de polietileno (también conocido como Arnite) y se utilizan para el champú, pero también para el agua y para las bebidas en general; las botellas que tienen el número 02 son las compuestas de polietileno de alta densidad y se utilizan para el yogur y para los detergentes; las botellas y los contenedores que tienen el número 03 son los compuestos de cloruro de polivinilo y se utilizan para los alimentos en general. Las botellas y los contenedores que tienen el número 04 son las compuestas de polietileno de baja densidad y se utilizan para los alimentos congelados; las botellas que tienen el número 05 son las formadas en polipropileno y se utilizan para la salsa de tomate y otras salsas; las botellas que tienen el número 06 son aquellas en poliestireno, un material que también se utiliza para los vasos de papel. Las botellas que tienen el número 07, por último, son las que están formadas de plástico de todos los demás tipos.

Merece la pena recordar que, en conclusión, este pequeño número indica el número de veces que las botellas se pueden volver a utilizar antes de que comiencen a emitir o liberar sustancias que podrían ser nocivas para el cuerpo humano, por lo que es bueno prestarle en cada oportunidad la máxima atención.


Mis frases preferibles 

"Cuando dices que es difícil, significa que no eres lo suficientemente fuerte como para luchar por ello"
                                                                                       -Desconocido-

ángelPläcentin☼

24 jul 2015

Ser pobre



imagen: http://www.yogaenred.com

PAPI... ¿QUÉ SIGNIFICA SER POBRE?



Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.



En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:


- ¿Qué te pareció la experiencia?..

- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre...

El hijo contestó:


1. Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

2. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.

3. Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín... mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.

4. Nuestro patio llega hasta la cerca y el de ellos llega al horizonte.

5. Que nosotros compramos nuestra comida; ellos, siembran y cosechan la de ellos.

6. Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos.... todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.

7. Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

8. Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

9. Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!
Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, 





Las mediciones de la felicidad se hacen casi siempre de dos modos: evaluando las condiciones objetivas de la vida cotidiana de un país (ingresos, educación, salud, etc.) o preguntándole a la gente cómo se siente (medidas subjetivas). Ninguno de los dos métodos parece coincidir, lo cual señala que los indicadores de variables abstractas que hemos usado hasta ahora para medir la felicidad son exagerados o no se corresponden con el sentir de las personas. 

La felicidad entonces ya no está determinada por los ingresos sino que se vincula a otros elementos muy importantes como la cohesión social, la movilidad social, la igualdad de oportunidades, la libertad percibida...

Acercarse al concepto de Felicidad como Producto Interior Bruto. Sin inteligencia critica, sin libertades, sin derechos, nuestras civilizaciones no alcanzarán más que bienes y creerán al final que la democracia es como un bono que se puede canjear, una mercancía. 

Parecer una utopía, pero deseo que este articulo sea un punto de partida para una discusión necesaria sobre cómo construir un mundo donde todos los seres sean felices gozando de lo elemental para una vida digna, y si para eso tenemos que mirar a lo pequeño, pues miremos a lo pequeño. 



* * *


Reflexionemos: 


Los monjes Zen se comprometen a tres votos: no tocar el mal, no aferrarse al bien y vivir el aquí y el ahora. Vivir el momento presente, no sufrir por el pasado y no perderse en el mañana. No necesitas nada más para ser feliz, y es en ese deshacerse de los apegos que hacen sufrir al hombre donde se encuentra la felicidad. 



Mis frases preferibles: 

"Creo que el propósito de la vida es la felicidad. Quien tiene miedo y mira a todos con desconfianza, nunca podrá ser feliz ni hacer feliz a los demás. Los que saben mirar la vida con optimismo y mantenerse en el camino pueden experimentar felicidad y ofrecérsela a los demás"
                                                                                                                 -(XIV Dalai Lama)-


©Pläcentin☼Es

10 may 2015

Valora su esfuerzo


PläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEsPläcentinoEs

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: "
-¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".

-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? "
-" Si."-respondió.
-"¿Dónde trabaja tu padre? "
-"Mi padre hace trabajos de herrería."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos .
El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
-"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.
El director dijo:
-"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.

Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.

Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar sus estudios. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.

Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.

El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"

El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller"

-"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.

El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".

Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.

Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?

Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.

Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas."






* * * 


Risas saludables: 

La mujer que después de estacionar el coche le pregunta al marido:

- Mi vida, ¿quedé muy separada de la acera?

- El marido le contesta: ¿de cuál de las dos?

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Un marido llega tarde a casa y salta rápidamente a la cama.

- Déjame tranquila - dice su mujer - tengo dolor de cabeza.

- Pero bueno, ¿qué os pasa hoy a todas?

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El juez le pregunta a la mujer:

- Dígame: ¿Cual es el motivo por el que quiere divorciarse de su esposo?

- Mi marido me trata como si fuera un perro.

- ¿La maltrata, le pega?

- No. Quiere que le sea fiel...

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*En el colegio de árbitros: * Hola, buenas; mire, yo quiero ser arbitro.

- Miguel! Ven a tomarle los datos a este hijo de puta.

- Un momentito, que yo no soy ningún hijo de puta!

- Miguel!!! No vengas, que no sirve.

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Mis frases preferibles: 

"Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por los demás"
                                                                                                                      -Dalai Lama-



 äma®

17 dic 2013

Qué pasaría???

Imagen: http://www.metalsymphony.com


¿Qué pasaría...?


¿Qué pasaría si un día
despertamos dándonos
cuenta de que somos mayoría?



¿Qué pasaría si de pronto
una injusticia, sólo una,
es repudiada por todos,
todos los que somos, todos,
no unos, no algunos, sino todos?



¿Qué pasaría si en vez de
seguir divididos nos
multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que
interrumpe nuestro paso?



¿Qué pasaría si nos
organizáramos y al mismo
tiempo enfrentáramos
sin armas, en silencio,
en multitudes, en millones de
miradas la cara de los
opresores, sin vivas,
sin aplausos, sin sonrisas,
sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?



¿Qué pasaría si yo pidiese
por ti que estás tan lejos,
y tú por mí que estoy tan lejos, y ambos por
los otros que están muy
lejos y los otros por
nosotros aunque estemos lejos?



¿Qué pasaría si el grito
de un continente fuese
el grito de todos los continentes?



¿Qué pasaría si pusiésemos
el cuerpo en vez de lamentarnos?



¿Qué pasaría si rompemos
las fronteras y avanzamos
y avanzamos y avanzamos
y avanzamos?



¿Qué pasaría si quemamos
todas las banderas para
tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor
ninguna porque no
la necesitamos?



¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para
ser humanos?



No sé... me pregunto yo:



¿Qué pasaría...?


Fuente: ....
Canción de Medina, .... qué pasará..........!!!


* * * 
Mis imágenes:


* * * 
Mis frases preferibles:

"Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar"

                                                                       -Bertrand Russell-

* * * 
 äma®

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